La Caballería Espiritual en Escocia, Irlanda e Inglaterra
Ignacio Sánchez L.
El
acervo tradicional en occidente nos ha demostrado a lo largo de todos los
tiempos, que fueron las ordenes de monacales, la de monjes debidamente
ordenados o no, bajo el signo de una iglesia invisible a los ojos del hombre y
que nada tiene que ver con los dogmas y preceptos de la religión católica; que
fueron sabios como San Patricio, San Columbano, San Columba y muchos más
en Escocia e Irlanda específicamente; que han influenciado a todas las escuelas
de misterios de la Europa occidental.
Gnósticos
de su tiempo como San Bernardo de Claraval, San Francisco de Asís,
San Agustín de Hipona y San Ignacio de Loyola años más adelante; se nutrieron
de las síntesis, prácticas, reglas de estricta observancia, estudios
tradicionales basados en las artes tradicionales y en una forma de vida austera
que hacía revelar la prácticas en las virtudes del ser, bien recibidas y bien
coronadas; que permearon y dieron forma a las estructuras de caballería
espiritual hasta la baja edad media y a las órdenes de constructores y
operarios ligados al oficio de la construcción de templos, abadías, castillos,
puentes y demás estructuras físicas hasta nuestros días.
Una muestra de cómo
los Oratores influyen directamente en la organización de los bellatores
y de los laboratores.
Imagen
de San Bernardo de Claraval en vitral
Todo
confluiría fuertemente tanto en órdenes de caballería como en la Masonería
nacida en suelo británico. Bernardo de Claraval estando fuertemente
influenciado y habiendo sido recibido en las ordenes benedictinas, obtuvo de
igual manera la filiación a la tradición de la Iglesia Celtica por la vía de
San Columbano. Vemos aquí a este sabio de Chartres que aun siendo oriundo de
Francia, recibió tanto las bendiciones del hermetismo cristiano por dos vías:
la de San Benito de Nursia recogida en oriente y muy probablemente de la
iglesia copta y la de San Columbano que es heredera de esa iglesia celtica que
había recibido la vinculación a la tradición primordial tanto de la síntesis
apostólica de San Andrés como del cristianismo primitivo llegado a tierras
Escocesas e Irlandesas que albergaban la síntesis creada por el apóstol San
Juan Evangelista.
Todas
esas filiaciones y síntesis recogidas por Bernardo de Claraval servirían de
base para la organización y la estructura de la Orden de los Pobres Caballeros
de Cristo (La Orden de los Templarios); y que con posterioridad pasaran a
formar parte de la comunicación tradicional que recibiría la Masonería en
Escocia por un lado con la huida de varios templarios a suelo caledonio y en
Francia en gran medida con la comunicación tradicional de todo ese conocimiento
con la estructura de los Altos Grados de la Masonería tradicional en el
Escocismo del R:. E:. A:. A:., en los Altos Grados del Real Arco del Rito de
York y en la estructura de la caballería espiritual de Altos Grados en el R:.
E:. R:., sin dejar de mencionar el aporte que recibió la Masonería en Francia
con el exilio de los Estuardos.

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