UNA CHARLA SOBRE CABALLERÍA
De Maestro a Discípulo
Ignacio Sánchez
Ignacio Sánchez
... Y recuerda
querido discípulo, que los misterios preparatorios alistan el alma y la
acondicionan para los misterios más profundos, más complejos, más íntimos.
Que la razón
de ser de los misterios como los nuestros, los basados en el oficio de la
guerra; nos colocan en frente de nuestro peor y más acérrimo enemigo: nuestro
ego que no es más que la representación de nuestra más baja condición humana que
debemos de dominar por completo para así poder participar de los misterios más
profundos en el Ser.
Es de esta
manera como las iniciaciones de oficio como la caballería, basan todo su
simbolismo de manera alegórica en la guerra interior y para ello pone a nuestra
disposición un trabajo íntimo de puro sacrificio y de penitencia a través de
las virtudes en el Ser.
Quien no
trabaja su naturaleza humana a la luz de la Fortaleza, de la Templanza, de la
Justicia y de la Prudencia; jamás podrá decir que ha combatido efectivamente su
aspecto animal. Sino, que nos diferenciaría de un hombre común?
Solo la
consciencia sobre ello nos permite tener plena potestad el conocimiento sagrado
que manejamos y no hay mejor consciencia que aquella que nos permite conocernos
a nosotros mismos. No hay mejor "queste",
que la de buscar conocer quiénes somos, que elementos condicionan a nuestro
tipo humano y que virtudes en nosotros mismos nos acercan a nuestro Señor.
Es así como el
caballero puede decir que ha tomado las riendas de su bestia inferior, del
animal que ya domina bajo sus pies.
Querido
discípulo, prepárate tú pues, en los misterios previos a la experiencia mayor.
Trabaja sobre ti mismo, pule la espada magullada desde la última batalla y afílala
de nuevo. Entiende que ganar una batalla no implica que has ganado la guerra,
porque la guerra la librarás todos los días de tu existencia… porque todos los
días que te quedan te tocará peregrinar en búsqueda de algo... Así como le tocó
a Percival, a Galahad y a todos y cada uno de los caballeros de la mesa redonda
de Arturo, en búsqueda del cáliz de la sagrada alianza de Dios con los hombres.
Entiende que
para poder preparar tus manos para el sacerdocio, primero debes de alcanzar la
experticia de la espada y de la lanza... Luego de ello serás apto para tener la
copa sagrada que ha de bañar el alimento divino que habrás de dar a tus iguales
en nombre de Jesucristo nuestro Señor. Y que así sea!

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