domingo, 9 de octubre de 2016

Una charla sobre la caballería. De Maestro a discípulo...


UNA CHARLA SOBRE CABALLERÍA

De Maestro a Discípulo

Ignacio Sánchez


... Y recuerda querido discípulo, que los misterios preparatorios alistan el alma y la acondicionan para los misterios más profundos, más complejos, más íntimos.

Que la razón de ser de los misterios como los nuestros, los basados en el oficio de la guerra; nos colocan en frente de nuestro peor y más acérrimo enemigo: nuestro ego que no es más que la representación de nuestra más baja condición humana que debemos de dominar por completo para así poder participar de los misterios más profundos en el Ser.

Es de esta manera como las iniciaciones de oficio como la caballería, basan todo su simbolismo de manera alegórica en la guerra interior y para ello pone a nuestra disposición un trabajo íntimo de puro sacrificio y de penitencia a través de las virtudes en el Ser.



Quien no trabaja su naturaleza humana a la luz de la Fortaleza, de la Templanza, de la Justicia y de la Prudencia; jamás podrá decir que ha combatido efectivamente su aspecto animal. Sino, que nos diferenciaría de un hombre común?

Solo la consciencia sobre ello nos permite tener plena potestad el conocimiento sagrado que manejamos y no hay mejor consciencia que aquella que nos permite conocernos a nosotros mismos. No hay mejor "queste", que la de buscar conocer quiénes somos, que elementos condicionan a nuestro tipo humano y que virtudes en nosotros mismos nos acercan a nuestro Señor.

Es así como el caballero puede decir que ha tomado las riendas de su bestia inferior, del animal que ya domina bajo sus pies.

Querido discípulo, prepárate tú pues, en los misterios previos a la experiencia mayor. Trabaja sobre ti mismo, pule la espada magullada desde la última batalla y afílala de nuevo. Entiende que ganar una batalla no implica que has ganado la guerra, porque la guerra la librarás todos los días de tu existencia… porque todos los días que te quedan te tocará peregrinar en búsqueda de algo... Así como le tocó a Percival, a Galahad y a todos y cada uno de los caballeros de la mesa redonda de Arturo, en búsqueda del cáliz de la sagrada alianza de Dios con los hombres.

Entiende que para poder preparar tus manos para el sacerdocio, primero debes de alcanzar la experticia de la espada y de la lanza... Luego de ello serás apto para tener la copa sagrada que ha de bañar el alimento divino que habrás de dar a tus iguales en nombre de Jesucristo nuestro Señor. Y que así sea!



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